¿Usted tiene al nene o a la nena estudiando en Buenos Aires o Rosario? ¿Tiene que trabajar en Zárate o en San Nicolás? ¿Quiere viajar en paz sin arriesgar la vida en un tránsito endemoniado? Bueno… ocúpese.
Ocúpese de exigir que vuelva el tren. Deje vivir de nostalgias y ocúpese. Y ocuparse es sumar voluntades. Una ciudad de casi sesenta mil almas, como San Pedro, tiene la capacidad junto a los vecinos de Ramallo, San Nicolás, Baradero y Zárate para forzar – en buenos términos, ojo – la vuelta del tren.
Y los Intendentes tienen que poner lo que tienen que poner para hacerlo, incluso involucrándose en la compra del material rodante ¿por qué no? Nada es imposible.
San Pedro se miente a sí mismo con variadas fantasías, Max Higgins, el turista mal atendido por un ilusorio “turismo” mentiroso, las rutas atestadas y en mal estado, el ser rehén de autobuses mal atendidos. Hasta ha dado la espalda a su propia estación ferroviaria. Es hora de despertar, todos juntos por el tren.
Con el Intendente del color que sea a la cabeza. Como una exigencia a trabajar por el bien común.
Cuando San Pedro se conectaba
Vea… ¿Usted sabía que el record Sudamericano de velocidad para trenes tiene algo que ver con San Pedro? ¿No? Bueno, lea esta crónica:
“El 10 de febrero de 1926, el país se conmovía con el arribo del famoso hidroavión “Plus Ultra” salido de Palos de la Frontera (partido judicial de Moguer en la provincia de Huelva, España), el cual estaba comandado por Ramón Franco y llevaba como tripulantes a Juan M. Durán, Julio Ruiz de Alda y al mecánico Pablo Rada, quienes intentaban – partiendo del mismo lugar del que lo siglos antes las carabelas de Colón – repetir una gloria de la madre patria
La noticia tenía alborotado a los habitantes del interior que no pudieron, como los residentes de la ciudad de Buenos Aires y alrededores, llegarse hasta las orillas del Río de la Plata. Para responder a la inusual expectativa, el diario “La Nación” editó un número especial donde reseñaba la magnífica hazaña. Para que ese diario fuera leído a primera hora en Rosario y el mismo día de su salida en Córdoba fue contratado (Cuando no La Nación ¿No?) un tren especial.
Se necesitaba una máquina capaz de realizar la proeza, y por supuesto, fue la 191, al frente de dos furgones y un coche de Primera Clase, la señalada.
La salida de Retiro se había arreglado para las 02.45 y el arribo a Rosario debía producirse a las 07.00. Luego se postergó la partida para las 03.15 – No modificaremos la hora de arribo dijo el señor Bulman, Superintendente de Locomotoras, mirando con orgullo la bruñida comba de la 191 – Ella cumplirá la hazaña.
En definitiva, la máquina pitó salida en Retiro a las 03.39. Durante la ruta tanto en Campana como en Zárate, Baradero, San Pedro y San Nicolás, la marcha fue moderada para dejar al paso los diarios. Y se cumplió la predicción: a las 07.00 en punto, un asombrado cambista de la estación Rosario Norte daba entrada al convoy. La distancia de 303, 9 km. se había cumplido en 3 horas 21 minutos, a un promedio de 90, 4 km. p/h. Fue un record Sudamericano de velocidad para trenes.
Predestinación. Ese fue el caso de la 191.”
Cuanto huésped ilustre llegaba a la Argentina era confiado a su segura marcha. El Príncipe de Savoia, todos los Presidentes usaron trenes encabezados por “La Emperatriz” de las locomotoras. Incluso, el Presidente Hipólito Irigoyen. Cuenta Savio. “Cuando lleve en 1912 al doctor Hipólito Irigoyen a Rosario, año que ganó las primeras elecciones, él en persona, acompañado del doctor José Camilo Crotto, llegaron a la cabina y me dio las instrucciones para el viaje…”. “En las estaciones Escobar, Campana, Zárate, Baradero, San Pedro, etc., deténgase el tiempo suficiente como para que los amigos puedan ponerse en contacto conmigo”. Y le señalaba los horarios de las paradas, los que eran cumplidos con precisión.”
La “Emperatriz”
Por lo tanto, aquél record de 1926 jamás superado, fue sobre las vías que pasan por San Pedro y su protagonista, la locomotora “Emperatriz”, aquella 191, forma parte del exclusivo club de las locomotoras históricas más importantes del mundo. Luego de décadas de abandono, y de haber sido considerada “chatarra” el Ferroviario Club Central Argentino (FCCA) la restauró mecánica e históricamente, poniéndola en funcionamiento como testimonio de la era del vapor. Gracias al desinteresado e imprescindible aporte del CIFP, NCA, la Municipalidad de Pérez y el ONABE fue posible ver a la 191 nuevamente en funcionamiento. Los socios del FCCA contribuyeron con la restauración propiamente dicha, invirtiendo no solo sus recursos sino también más de 7000 horas hombre de trabajo.
Ahora que San Pedro está llena de 4 x 4, autos nuevitos, motitos mil y abundancia de soja, ¿No habrá llegado la hora de pensar entre todos en el tren?
Para finalizar, si quiere aprovechar 17:46 minutos de esos que se pasa frente al monitor, vea este corto de Sucesos Argentinos referido a la historia del maquinista Francisco Savio del F.C.C.A. quien conduciendo la locomotora 191 batió el récord de velocidad para un tren remolcado por una locomotora a vapor, en 1926; un romántico y heroico relato. Se pueden ver algunas imágenes históricas de Retiro y Rosario Norte. Vale la pena.





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