Archivos para 29 agosto 2011

29
ago
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san pedro tiene 4 x 4… ahora quiere tren.

¿Usted tiene al nene o a la nena estudiando en Buenos Aires o Rosario? ¿Tiene que trabajar en Zárate o en San Nicolás? ¿Quiere viajar en paz sin arriesgar la vida en un tránsito endemoniado? Bueno… ocúpese.

Ocúpese de exigir que vuelva el tren. Deje vivir de nostalgias y ocúpese. Y ocuparse es sumar voluntades. Una ciudad de casi sesenta mil almas, como San Pedro, tiene la capacidad junto a los vecinos de Ramallo, San Nicolás, Baradero y Zárate para forzar – en buenos términos, ojo – la vuelta del tren.

Y los Intendentes tienen que poner lo que tienen que poner para hacerlo, incluso involucrándose en la compra del material rodante ¿por qué no? Nada es imposible.

San Pedro se miente a sí mismo con variadas fantasías, Max Higgins, el turista mal atendido por un ilusorio “turismo” mentiroso, las rutas atestadas y en mal estado, el ser rehén de autobuses mal atendidos. Hasta ha dado la espalda a su propia estación ferroviaria. Es hora de despertar, todos juntos por el tren.

Con el Intendente del color que sea a la cabeza. Como una exigencia a trabajar por el bien común.

Cuando San Pedro se conectaba

Vea… ¿Usted sabía que el record Sudamericano de velocidad para trenes tiene algo que ver con San Pedro? ¿No? Bueno, lea esta crónica:

“El 10 de febrero de 1926, el país se conmovía con el arribo del famoso hidroavión “Plus Ultra” salido de Palos de la Frontera (partido judicial de Moguer en la provincia de Huelva, España), el cual estaba comandado por Ramón Franco y llevaba como tripulantes a Juan M. Durán, Julio Ruiz de Alda y al mecánico Pablo Rada, quienes intentaban – partiendo del mismo lugar del que lo siglos antes las carabelas de Colón – repetir una gloria de la madre patria

La noticia tenía alborotado a los habitantes del interior que no pudieron, como los residentes de la ciudad de Buenos Aires y alrededores, llegarse hasta las orillas del Río de la Plata. Para responder a la inusual expectativa, el diario “La Nación” editó un número especial donde reseñaba la magnífica hazaña. Para que ese diario fuera leído a primera hora en Rosario y el mismo día de su salida en Córdoba fue contratado (Cuando no La Nación ¿No?) un tren especial.

Se necesitaba una máquina capaz de realizar la proeza, y por supuesto, fue la 191, al frente de dos furgones y un coche de Primera Clase, la señalada.

La salida de Retiro se había arreglado para las 02.45 y el arribo a Rosario debía producirse a las 07.00. Luego se postergó la partida para las 03.15 – No modificaremos la hora de arribo dijo el señor Bulman, Superintendente de Locomotoras, mirando con orgullo la bruñida comba de la 191 – Ella cumplirá la hazaña.

En definitiva, la máquina pitó salida en Retiro a las 03.39. Durante la ruta tanto en Campana como en Zárate, Baradero, San Pedro y San Nicolás, la marcha fue moderada para dejar al paso los diarios. Y se cumplió la predicción: a las 07.00 en punto, un asombrado cambista de la estación Rosario Norte daba entrada al convoy. La distancia de 303, 9 km. se había cumplido en 3 horas 21 minutos, a un promedio de 90, 4 km. p/h. Fue un record Sudamericano de velocidad para trenes.  

Predestinación. Ese fue el caso de la 191.”

Cuanto huésped ilustre llegaba a la Argentina era confiado a su segura marcha. El Príncipe de Savoia, todos los Presidentes usaron trenes encabezados por “La Emperatriz” de las locomotoras. Incluso, el Presidente Hipólito Irigoyen. Cuenta Savio. “Cuando lleve en 1912 al doctor Hipólito Irigoyen a Rosario, año que ganó las primeras elecciones, él en persona, acompañado del doctor José Camilo Crotto, llegaron a la cabina y me dio las instrucciones para el viaje…”. “En las estaciones Escobar, Campana, Zárate, Baradero, San Pedro, etc., deténgase el tiempo suficiente como para que los amigos puedan ponerse en contacto conmigo”. Y le señalaba los horarios de las paradas, los que eran cumplidos con precisión.”

La “Emperatriz”

Por lo tanto, aquél record de 1926 jamás superado, fue sobre las vías que pasan por San Pedro y su protagonista, la locomotora “Emperatriz”, aquella 191, forma parte del exclusivo club de las locomotoras históricas más importantes del mundo. Luego de décadas de abandono, y de haber sido considerada “chatarra” el Ferroviario Club Central Argentino (FCCA) la restauró mecánica e históricamente, poniéndola en funcionamiento como testimonio de la era del vapor. Gracias al desinteresado e imprescindible aporte del CIFP, NCA, la Municipalidad de Pérez y el ONABE fue posible ver a la 191 nuevamente en funcionamiento. Los socios del FCCA contribuyeron con la restauración propiamente dicha, invirtiendo no solo sus recursos sino también más de 7000 horas hombre de trabajo.

Ahora que San Pedro está llena de 4 x 4, autos nuevitos, motitos mil y abundancia de soja, ¿No habrá llegado la hora de pensar entre todos en el tren?

Para finalizar, si quiere aprovechar 17:46 minutos de esos que se pasa frente al monitor, vea este corto de Sucesos Argentinos referido a la historia del maquinista Francisco Savio del F.C.C.A. quien conduciendo la locomotora 191 batió el récord de velocidad para un tren remolcado por una locomotora a vapor, en 1926; un romántico y heroico relato. Se pueden ver algunas imágenes históricas de Retiro y Rosario Norte. Vale la pena.

01
ago
11

Riccardo Muti y Verdi contra Berlusconi ¡Pero se olvidó de Macri!

Vale la pena. Sí. Es muy emocionante el momento en que el público en el Teatro de la Ópera de Roma, canta de cara a  Il Cavaliere Berlusconi, cara dura si las hay, de la Ópera de Giuseppe Verdi, “Nabucco”, el coro del “Va´, pensiero” tema de profundo sentido patriótico para el Pueblo italiano.

El artículo – de José Pablo Feinmann – que se puede leer a continuación se lo hemos tomado prestado a Página 12 en su edición del domingo 31, día que, reconociendo sin dejar lugar a dudas y dramáticamente el triunfo de uno de nuestros caraduras vernáculos, podemos parafrasear a José Pablo en el final de su artículo:  “Tutto bene, tutto bello… Ma dopo, ¿votiamo Macri, no?” . Mauricio Macri.

Ricardo Muti y Verdi contra Berlusconi

Por José Pablo Feinmann

Apenas unos días atrás sucedió en la Opera de Roma un acontecimiento de proyecciones culturales inusitadas. Sólo bastará narrarlo para que aquellos que lo desconocen adviertan los motivos que llevaron a la representación de la ópera Nabucco de Verdi a las alturas de la rebeldía, de la lucha por la libertad del hombre y aquello que más limpia y dignamente lo representa: la cultura. Sobre todo en un momento de la historia en que los valores (los otros valores) que solían dignificar la condición humana y su breve tránsito por la temporalidad infinita e impensable del universo se arrastran tristemente a flor de tierra o son ferozmente negados en mazmorras sucias, indignas de todo aquello que la orgullosa razón iluminista proclamó como programa de una humanidad racional.

El 15 de marzo de este año 2011, el gran Ricardo Muti subió al estrado de la Opera de Roma e inició la representación de Nabucco, amada ópera de Giussepe Verdi, compositor nacional de Italia y gloria de la humanidad. En uno de los palcos estaba Il Cavaliere, el invicto Berlusconi, un poco golpeado durante los días que corren pero aún en su sitio, impertérrito, algo que poco le cuesta porque Berlusconi sonríe o pone su cara dura como las invencibles rocas de las más inaccesibles montañas o las más resistentes. Ese día –para colmo– Il Cavaliere había manoteado un recorte del 30 por ciento al presupuesto del Estado cuyo destino era el de la cultura. Pese a todo, ahí estaba. En su palco, dispuesto a compartir con su pueblo los 150 años de Unità d’Italia. El silencio impresiona, sofoca, el corazón de todos palpita a la espera del primer movimiento de la batuta de Muti, que lo lleva a cabo con su habitual elegancia y acaso esta noche con una densidad cercana a lo solemne o, sin más, solemne y hasta ampulosa. El Nabucco de Verdi tiene un bellísimo momento en que el coro canta el aria “Và pensiero”, en que un pueblo italiano esclavizado (perdón José Pablo, El Tábano te corrige, no es un pueblo italiano, es el Pueblo Judío.  A orillas del Eufrates, los hebreos invocan su patria lejana y su tierra y, una vez más Zaccaria intenta consolar a su pueblo con una profecía que los alienta en su fe) eleva una cuasi oración a la libertad y a la patria soleada del Mediterráneo, cuyas glorias y fragorosas batallas de su lejano Imperio permanecen todavía hoy en el pecho orgulloso de sus ciudadanos.

De pronto, en medio de la inmarcesible belleza del “Và pensiero”, alguien grita: “¡Viva Verdi!”. Vaya y pase. Pero enseguida alguien grita algo más, como si fuera el corolario obligado de la primera exclamación: “¡Muera Berlusconi!”. Il Cavaliere es un poco loco y casi por completo irresponsable y aventurero. Todos saben esto. Tal vez no debió concurrir a la Opera de Roma precisamente el día en que recortó el 30 por ciento del presupuesto destinado a Cultura. Pero él es así. El aria termina y el público estalla en rabiosos, furibundos aplausos. Ricardo Muti se eleva sobre su atril como un conductor supraposmoderno de las legiones romanas del día de la fecha, presentes, ahí, en la Opera de Roma y –más o menos– dice: “Ya no tengo 30 años, pero tengo fuerzas para luchar por la cultura italiana. Les propongo que cantemos una vez más ‘Và pensiero’, pero que se unan a nosotros. El coro conoce muy bien el aria. Puede cantarla solo. Yo voy a dirigirlos a ustedes y todos juntos haremos oír nuestra voz”. Momento jubiloso, histórico en la Opera de Roma. Ricardo Muti, de cara al público, da la orden imprescindible y, todos, incluso él, empiezan a cantar el aria de Verdi. Muti dirige al público. De los rostros caen lágrimas de emoción, de pureza, de amor al arte y de furia. El final es la perfecta apoteosis. El arte se defiende, el arte como herramienta de la política. Ricardo Muti se ve como un moderno Julio César que conduce legiones de adoradores de la belleza y enemigos de la vulgaridad, de la ignorancia, de la farandulización de la vida, todos valores que representa Berlusconi, bajo cuyo despotismo hace ya tanto que Italia vive esclavizada. Todo termina en medio del más hondo entusiasmo y se reiteran las grandes exclamaciones de esa gran batalla: “Viva Verdi”. “Muera Berlusconi”.

El material pasa a Internet y nadie se priva de escribir sus comentarios. Van en italiano para no restarles color local: “¡Muti! Grazie per il bene (che) ci fa al cuore”. Otro: “Il dolore per la nostra povera Patria cossi bella e perduta”. “Ohhhhhhhh!!! Che meraviglia”. “Muti solo vale dieci volte il nostro governo intero”. Un mexicano se desboca: “Esta es la función del arte. Maestro Muti, usted es Dios. Que Dios lo bendiga”. Comentario complejo, destinado a los teólogos. Porque si Muti es Dios, ¿cómo Dios va a bendecirlo? Y dejamos para el final un comentario breve, perdido entre tanta alegría, tanta esperanza. Un comentario áspero, pero sin duda la perfecta expresión de la realpolitik y de un inusual, profundo conocimiento de los pueblos, especialmente los que forman el mundo de hoy, abotagados por el éxito, el triunfo en la vida, la seguridad, el odio al Otro, al inmigrante ilegal, al que viene “a quitarnos lo nuestro”, deslumbrados por una visión simple y farandulizada de la existencia, admiradores y hasta envidiosos del muro que prepara el Tea Party contra los mexicanos que “invaden” Estados Unidos, contra los musulmanes que “injurian” la gloria de París, que solía ser una fiesta, contra los tunecinos que, si no se ahogan, horadan con sus sucios e ilegales pies el suelo de las gloriosas legiones romanas, contra todos ellos, ¿quién habrá de defender a los italianos, Muti acaso? El comentario simple, breve, de este conocedor de la esencia humana tal como se expresa en el siglo XXI dice: “Tutto bene, tutto bello… Ma doppo, ¿votiamo Berlusconi, no?”

Bueno ¿Ya lo leyó? ¿Sí? Ahora mire sin miedo este emocionante momento gracias a Riccardo Muti, ¡E ciao!




EL TÁBANO Y LA PESTE

Dios me puso sobre nuestra ciudad como a un tábano sobre un noble caballo para picarlo y tenerlo despierto (Sócrates). Esta frase, colocada inteligentemente por Natalio Botana bajo el título del diario “CRITICA”, frase y marca que Lanata en su nuevo diario quiso poner y no pudo.
Y bueno… no todo sale como a uno le da la gana ¿No?

¿LE RESULTA LA TIPOGRAFÍA DEL SITIO MUY PEQUEÑA?

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  • @SantacreuAna Bien.Por ahora son dos los los durmientes. Da que pensar sobre quienes arrojarlos, para ver si "avive el seso y despierte..." 9 months ago
  • Por ello El Tábano pide a sus lectores pasar la dirección de su blog y colaborar con comentarios. 9 months ago
  • Que en San Pedro sus habitantes no se dieron cuenta que no es más en pueblo de 20000 habitantes, ahora son 60000 y se piensa igual 9 months ago

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