John Kenneth Galbraith expone en su obra “La cultura de la satisfacción” una descripción sobre una clase “satisfecha” con voz y voto, y una subclase “funcional” sin voz ni voto.
Alega que entre los primeros se encuentran los que se oponen a los impuestos, porque estas erogaciones no los benefician a ellos, sino a los pobres: sus hijos pueden asistir a colegios privados entonces no necesitan de la enseñanza pública, tienen el acceso a la medicina prepaga por lo tanto no demandan los servicios estatales de medicina, pueden acceder a la vivienda por sus propios medios sin la dependencia de un plan de viviendas sociales. Esos servicios públicos son utilizados por la clase que no aporta, según la visión de la clase dominante. Es por eso que para ellos, mayores impuestos significan mayor gasto público y viceversa. Luego dice que, paradójicamente, los “satisfechos” no critican el gasto en defensa o el rescate de entidades financieras en quiebra a través de los recursos estatales. Por lo tanto, de esa manera se deja manifiesta la contradicción entre el “gasto productivo” y el “con los impuestos mantenemos a los vagos”.
La Argentina es un país cuyos indicadores demuestran una fuerte tendencia a evadir, lo que es un problema tanto de orden cultural como normativo y económico. Es muy fácil llenarse la boca declamando por el cumplimiento de las leyes, pero a veces eso es sólo para los demás. Existen ciertas modalidades lícitas por las cuales se evita el pago de tributos. Esto es evidente en el Impuesto a las Ganancias, que a partir de las reformas de la década del noventa, exime a la renta financiera.
Estas son en definitiva las pautas que inspiran a aquellos que componen los sectores que militan por el pensamiento propenso a una ofuscación que en verdad los jode. Con Menem estaban mejor. Con los milicos estaban mejor. Se repartía más entre ellos y los demás comían mierda. Y si protestaban, se los cagaba a palos o se los desaparecía.
El PRObo gerente del PRO.
Cuando el actual jefe de gobierno estaba del otro lado del mostrador, hipotecar el futuro de los argentinos le importaba un bledo. En la foto inferior, podemos ver, en el Salón Mariano Moreno del primer piso de la Municipalidad de Morón, el 30 de diciembre de 1988, al entonces intendente Juan Carlos Rousselot – personaje siniestro ligado a la Triple A y a José López Rega –, firmando con Mauricio Macri la puesta en marcha del Plan Cloacal. Este colosal negocio devenido en estafa masiva y comprometió por 22 años el patrimonio de un millón de vecinos de ese distrito Esta estafa en forma de megaobra, un abrumador negocio que después derivó en estafa masiva, negocio que comprometía. aquella licitación a Rousselot le costó, primero, la suspensión provisoria en el cargo, y después, su destitución definitiva, al verse probados una serie de ilícitos como consecuencia del informe que una Comisión Investigadora presidida por el entonces concejal Martín Sabbatella dio a conocer a fines de los ’90.
Mauricio Macri, y no otro, que en aquella época trataba de despegarse de las empresas de su papá Franco cada vez que saltaba algo sucio, visitó Morón en varias ocasiones para ocuparse de los números, y envió a varios de sus hoy colaboradores a ajustar la transacción.
PRO su bolsillo.
LA BESTIA BIOLCATTI
Biocatti, personaje del reino: Animalia, subreino: Metazoa, filo: Chordata, subfilo: Vertebrata, clase: Mammalia, subclase: Eutheria, orden: Primates, suborden: Haplorrhini, infraorden: Simiiformes, superfamilia: Hominoidea, familia: Hominidae, subfamilia: Homininae, tribu: Gorillini, género: Gorilla, más aceptado en nuestro país como Gorila y que según los científicos expertos, se halla en peligro de extinción.
Lamentamos disentir con los científicos que se ocupan de estos temas. En la República Argentina no. Y además de gorila Biolcatti (Con el debido respeto y disculpas para los Gorilas) observe Usted a otro ejemplar de gorila, Mariano Grondona, aquel que participó en los Comandos Revolucionarios Civiles según él mismo asume, y siempre apreciado por los autócratas por su apoyo activo a las intervenciones militares en la política argentina. Fue el autor del “Comunicado 150″, en septiembre de 1962, una proclama del sector Azul de las Fuerzas Armadas, encabezado por el futuro dictador Juan Carlos Onganía.
Por favor, absténgase de recordarnos que lo que verá pertenece a 6-7-8 ya que pertenece indubitablemente al programa de Grondona:
No es fácil de discernir si este personaje es un troglodita bruto, un cínico o un ignorante.
O más bien un cretino.
En la inauguración de la última Exposición de la Sociedad Rural hace mención, acomodando de forma insolente a la oportunidad y con un falso reproche al gobierno, una cínica mención a Domingo Faustino Sarmiento, solo para la ocasión, aprovechando la presencia zoológica simiesca, añorando en las gradas de Palermo a una aristocracia agropecuaria con espasmos tilingos. Biolcatti habla a lo bestia y como bestia, ignorando la verdadera relación de Sarmiento con esa sociedad oligarca.
Veamos desde una fuente confiable el tenor de dicha relación: Felipe Pigna, Los mitos de la historia argentina 2, Buenos Aires, Planeta, 2005
“Desde el gobierno, Sarmiento intentó concretar proyectos renovadores como la fundación de colonias de pequeños agricultores de Chivilcoy y Mercedes. La experiencia funcionó bien, pero cuando intentó extenderla se encontró con la cerrada oposición de los terratenientes nucleados en la recientemente fundada Sociedad Rural Argentina, que en la persona de su presidente Enrique Olivera, le hizo saber a Sarmiento que el sindicato de los terratenientes consideraba “inconveniente implantar colonias como la de Chivilcoy donde ya estaba arraigada la industria ganadera”. Sarmiento se enojó y declaró: <Nuestros hacendados no entienden jota del asunto, y prefieren hacerse un palacio en la Avenida Alvear que meterse en negocios que los llenarían de aflicciones. Quieren que el gobierno, quieren que nosotros que no tenemos una vaca, contribuyamos a duplicarles o triplicarles su fortuna a los Anchorena, a los Unzué, a los Pereyra, a los Luros, a los Duggans, a los Cano y los Leloir y a todos los millonarios que pasan su vida mirando cómo paren las vacas. En este estado está la cuestión, y como las cámaras (del Congreso) están también formadas por ganaderos, veremos mañana la canción de siempre, el payar de la guitarra a la sobra del ombú de la Pampa y a la puerta del rancho de paja>”.
Es seguro que este personaje podrá - lamentablemente – encontrar en varios de los pensamientos de Sarmiento coincidencias, pero su ignorancia y zoncera tilinga no le permitió distinguir que justamente ese argumento en especial, no era el más adecuado para su discurso de troglodita devenido en dirigente anti nacional y anti popular.
El Tábano

¿LE GUSTA EL JAZZ?
LA PESTE ANTERIOR, LA QUE PRECEDIÓ A LA NUEVA PESTE…
NUESTRA VOZ
OTRAS VOCES VALIOSAS
0 Respuestas a “MACRI, BIOLCATTI Y LA CULTURA DE LA SATISFACCIÓN ¿Y POR SAN PEDRO CÓMO ANDAMOS?”